De las primeras corbatas se sabe que se encontraron en Croacia hace al menos cien años. Según la tradición oral, las niñas y las mujeres, que acompañaban a los jóvenes y a los maridos a la guerra, les daban pañuelos, recuerdo de consuelo para las situaciones peligrosas.
Como ornamento esencialmente masculino, la corbata ha quedado transformada, más allá de su inicial función militar y decorativa, para actuar como punto de transmisión de la capacidad interactiva entre los sexos, condensando toda la preocupación masculina, habitualmente reprimida, por agradar a través del aspecto.
Hay historias curiosas sobre la relación entre la corbata y el pene. Es interesante que durante mucho tiempo las corbatas terminaban de forma plana y no tenían punta como ahora. Hoy día casi todas las corbatas terminan en un corte angular. Parece ser que esto se debe a unos estudiantes ingleses que estaban en un colegio de élite. Cansados de la típica represión inglesa de la época se les ocurrió que ya que llevaban esta prenda como parte obligatoria del uniforme escolar. ¿Por qué no sacarle partido burlándose de ella? Así que observando su parecido con el sexo masculino se les ocurrió la broma pesada de recortar con unas tijeras todas las corbatas y hacerle una punta haciendo que el parecido con el pene fuera mayor. Lo lógico era esperar una tremenda reprimenda de las autoridades escolares pero en vez de eso, los profesores creyeron que era "una idea interesante" y así lo dijeron. Ningún estudiante les corrigió de su error confesándoles el propósito inicial de tal corte. Lo que es más se hizo tremendamente popular.
También es curioso como la corbata asume y representa las funciones sexuales. En las bodas en España y otros lugares del mundo, los invitados adquieren el derecho de cortar la corbata del novio ya sea ellos mismos o a través de otra persona que representa al grupo. La costumbre de cortar la corbata esta relacionada con el machismo. La corbata es un símbolo fálico. Además de otras similitudes como la forma y la posición, su asociación con el falo es el único motivo por el que ha perdurado un elemento tan inútil como ese. Si se acepta esa premisa, no cuesta mucho ver el troceo de la corbata del novio como una castración simbólica del novio, que en el subconsciente de los otros varones de la comunidad les privara en lo sucesivo del acceso sexual a la hembra con la que se casa y de la que por tanto se apodera. De este modo neutralizan simbólicamente la boda (contrato de sexo en exclusiva), se vengan del macho que ha triunfado sobre ellos y lo castigan también.
En una sociedad que impone la ocultación pública de los atributos del sexo, aparece inmediatamente la necesidad de exhibirlos de una forma socialmente aceptable. La corbata, tiene la mera función de crear una impresión visual para intercomunicar, de forma incluso más efectiva que el elemento original al que sustituye, en ese natural afán de interacción sexual.
Es innegable que la corbata tiene un marcado carácter que no deja las revoluciones indiferentes. Desde su aparición como tal en el siglo XVII y su adopción por las clases civiles burguesas, quedó asignada como distintivo de una forma de entender la vida vinculado con la ostentación, la riqueza y el sentido elegante de la vida. Por ello no fue raro que la Revolución Francesa cargara contra ella intentando suprimirla.
El por qué los "poderosos" prefieren hacer uso de ella es bastante obvio, ya que lleva el mensaje implícito de estar muy por encima de los demás y por tanto el portador de la prenda es alguien a quién se debe respetar y hasta incluso obedecer. Según el sociólogo Acer Diecs, en algunas ocasiones, pueden relevar un estatus económico.
Afortunadamente, o no, en el siglo XXI las cosas han ido cambiando y la corbata a perdido su credibilidad jerarquica. Ahora casi todos los hombres de cualquier clase social llevan traje y corbata, haciendo que esta indumentaria masculina se devalue y no se le dé el valor de antaño.
En cualquier oficina podemos observar que sea cual fuese la función a desempeñar de trabajador, está sentado delante de un ordenador vestido con camisa y corbata. Muchos camareros la llevan y hasta hay ciertas empresas inmobiliarias que hacen repartir porpaganda a sus trabajadores en las bocas del metro como si fueran abogados.
Hoy en día quien crea que los hombres que llevan corbata siguen representando a la parte influyente de la sociedad económica, política y social, tiene que aprender a diferenciar una buena corbata de marca, de una comprada en el top-manta de plaza Catalunya, además de saber calibrar la calidad del cuello que la lleva. Y es que aunque la mona se vista de seda...
HB
Hola HB!!!
No tenia ni idea, de la historia de la corbata, mira que durante un tiempo la tuve que llevar, pero nunca se me paso por la imaginación, el parecido al PENE. Ja ja
Me pregunto...¿Es la corbata un adminículo que se pone la gente por estar obligada a ello en determinadas circunstancias solamente? ¿Pasará con ellas lo que pasó en su día con los sombreros, que prácticamente desaparecieron? ¿Son símbolo de estatus o manera de pensar de quien las lleva en vez de ser simplemente un adorno sin mayores pretensiones? ¿Están justificados los ataques desde multitud de lados a las corbatas? Yo me siento bien con corbata. Cierto que no las llevaría de contínuo porque creo que no hay una corbata para cada momento, sino que hay momentos para corbata y otros que no. Pero me gustan.
Te felicito por el articulo, Un saludo HB :)
Después del sermón que has dado, solo me queda decir: AMEN
Sucede con frecuencia y con frecuencia sucede que la mujer se queja en ocasiones y en muchas ocasiones se queja de vicio, como vulgarmente decimos. Ya la he líado...Aguantaré el chaparrón.